La federación de cooperativas mineras FEDECOMIM y pequeños extractores han iniciado una ofensiva pública para exigir al gobierno la apertura de zonas protegidas donde, según afirman, existen importantes yacimientos de tierras raras.
Los trabajadores del sector aseguran que la riqueza contenida en estas regiones podría transformar la economía local y permitir una reactivación productiva en zonas históricamente relegadas.
La solicitud formal presentada esta semana ante el Ministerio de Energía y Minas incluye una propuesta de acceso controlado a estas áreas, con compromisos de protección ambiental y trabajo conjunto con el Estado. “No pedimos que se destruya, pedimos que se nos permita trabajar con responsabilidad. Estas tierras pueden darnos un futuro digno”, declaró uno de los líderes del gremio minero.
Las tierras en cuestión forman parte de reservas naturales y áreas protegidas por ley, donde la actividad extractiva está estrictamente prohibida. Sin embargo, los mineros argumentan que con nuevas tecnologías y fiscalización efectiva, es posible compatibilizar la actividad económica con la conservación.
Por el momento, las autoridades no han emitido una respuesta oficial, pero fuentes cercanas indican que se está abriendo un espacio de diálogo. La propuesta ha generado reacciones divididas entre sectores políticos, ambientalistas y representantes de comunidades locales, quienes temen que una flexibilización de las normativas siente un precedente peligroso para otros territorios protegidos.
Las tierras en cuestión forman parte de reservas naturales y áreas protegidas por ley, donde la actividad extractiva está estrictamente prohibida.

