Josué Caricari, dirigente minero que fue procesado por su participación en el asesinato del exviceministro Rodolfo Illanes en 2016, ha reaparecido públicamente como uno de los rostros visibles en las actuales movilizaciones del sector cooperativista. Su presencia ha generado preocupación entre autoridades y sectores sociales, dado su historial judicial y su influencia dentro del movimiento minero.
Caricari fue imputado años atrás por una serie de delitos graves, entre ellos asesinato, organización criminal y atentado contra autoridades. Según la investigación del Ministerio Público, jugó un rol clave en los hechos ocurridos en Panduro, donde Illanes fue secuestrado y brutalmente asesinado en el marco de un conflicto con mineros cooperativistas. A pesar de estar detenido preventivamente en el penal de Chonchocoro, su figura vuelve a emerger en el escenario público.
Su protagonismo actual en las protestas ha sido interpretado por algunos analistas como un intento del sector minero de reforzar su presión al Gobierno. Además, revive el debate sobre la impunidad y la falta de resolución definitiva en casos emblemáticos como el de Illanes, que marcó un punto de quiebre en la relación entre el Estado y las cooperativas mineras.
La reaparición de Caricari se da en un contexto de alta tensión por la escasez de combustible y otras demandas no resueltas. Mientras la justicia aún no cierra por completo el capítulo del caso Illanes, la influencia de antiguos líderes con antecedentes penales en las actuales movilizaciones plantea nuevos desafíos al orden público y a la institucionalidad del país.

