Mundo, 29 de agosto de 2024 – La caída global de la tasa de fecundidad está generando un panorama demográfico inédito. Se estima que para 2100, el 97% de los países no logrará reemplazar a su población actual, lo que podría transformar radicalmente la estructura social y económica del mundo. La tasa de fecundidad, que se sitúa actualmente por debajo de 2,1 hijos por mujer, está en declive en casi todo el planeta, llevando a un envejecimiento acelerado y a una disminución poblacional notable.
Este fenómeno se observa en varios rincones del mundo. En Japón, por ejemplo, se proyecta que la población se reducirá de 128 millones en 2017 a solo 53 millones para 2100. Italia experimentará una reducción similar, pasando de 61 millones a 28 millones. La caída es igualmente dramática en otros países, con proyecciones que indican que la población global alcanzará un máximo de 9.700 millones en 2064 antes de comenzar a disminuir.
El cambio se debe a varios factores, entre ellos el aumento en el uso de métodos anticonceptivos, el retraso en la edad de tener hijos, y un cambio cultural que ha legitimado la decisión de no tener hijos. La reducción en el costo de vida para criar hijos también juega un rol crucial; en países como Argentina, los costos asociados con la crianza de un hijo se han disparado, afectando las decisiones reproductivas.
Mientras que la caída de la población puede traer beneficios ambientales, como una reducción en las emisiones de carbono y una menor deforestación, también plantea desafíos significativos. Los sistemas de salud, jubilación y cuidado podrían verse sobrecargados por una base poblacional en envejecimiento. El futuro laboral y la carga fiscal podrían transformarse de manera significativa, con escenarios como el agotamiento de fondos previsionales en países como Corea del Sur ya en el horizonte.
En respuesta, algunos gobiernos están implementando políticas para contrarrestar esta tendencia. Japón ofrece licencias parentales extendidas y subsidios para la educación, mientras que Hungría incentiva a las madres jóvenes con exenciones fiscales y subsidios. Sin embargo, los resultados hasta ahora han sido limitados.
La caída global de la fecundidad y el envejecimiento poblacional sugieren un mundo en cambio rápido, donde las generaciones futuras enfrentarán desafíos inéditos. La adaptación y planificación serán cruciales para abordar las implicancias de este fenómeno demográfico.

