La preocupación por la despoblación crece mientras la tasa de fecundidad global disminuye

La preocupación por la despoblación crece mientras la tasa de fecundidad global disminuye

Mundo, 29 de agosto de 2024 – En los últimos 50 años, la población mundial ha experimentado un crecimiento significativo, duplicándose con creces en este periodo. Sin embargo, a medida que más países registran tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer, surgen preocupaciones sobre una posible «crisis de despoblación». Actualmente, dos tercios de la población global residen en regiones donde la natalidad no alcanza este umbral, lo que ha llevado a algunos expertos a advertir sobre un posible colapso demográfico en ciertas naciones si estas tendencias continúan. Europa, en particular, enfrenta un descenso proyectado de su población en un 7% para 2050.

A pesar de estas preocupaciones, la situación no es homogénea en todo el mundo. En regiones como América Latina, Asia y América del Norte, aunque se prevé que la población siga creciendo hasta finales de este siglo, también se espera que estos aumentos sean más moderados antes de estabilizarse o incluso empezar a disminuir. En muchos países de ingresos altos, donde la fecundidad ha caído por debajo del nivel de reemplazo, la inmigración neta ha sido un factor crucial para mantener o incluso incrementar la población total. Esta tendencia probablemente se mantendrá en las próximas décadas, con la migración desempeñando un papel cada vez más central en el crecimiento demográfico.

Los expertos argumentan que la reducción de la fecundidad y el envejecimiento de la población no deben ser vistos únicamente como presagios de una catástrofe. En lugar de ello, señalan que estos cambios son parte de una transición demográfica natural, impulsada por mejoras en la calidad de vida y en el control reproductivo, especialmente entre las mujeres. Hoy en día, la población mundial vive casi 28 años más que en 1950, lo que refleja un aumento significativo en la esperanza de vida. Este proceso, según los especialistas, es un indicador de progreso, donde las personas disfrutan de mayores derechos y libertades, lo que a su vez mejora su calidad de vida.