La boxeadora boliviana Jennifer Salinas fue internada en un centro de salud mental en Estados Unidos, luego de protagonizar un episodio de crisis en el que agredió a transeúntes en un parqueo y compartió videos con mensajes incoherentes y paranoicos. Según su madre, Sandra Polanco, la deportista fue diagnosticada con depresión, desquicio y bipolaridad, afecciones asociadas a los traumas cerebrales sufridos durante su carrera en el ring.
En entrevista con el programa Encontrados, Polanco explicó que Salinas sufre un deterioro mental progresivo producto de los golpes acumulados, una condición similar a la que afecta a muchos boxeadores y jugadores de fútbol americano. “Con el paso del tiempo, esta condición se agrava. Ella tiene antecedentes de depresión maníaca y problemas genéticos de salud mental”, afirmó.
La intervención policial se produjo tras los comportamientos erráticos de Salinas, quien aseguraba estar siendo perseguida por “agentes” y pidió ayuda para encontrar su vehículo. Fue trasladada de emergencia al centro de salud, donde permanece en observación y recibiendo tratamiento, aunque, según su madre, la boxeadora no acepta el uso de medicamentos.
Polanco también reveló que los médicos han desaconsejado que Salinas vuelva a practicar boxeo, ya que su cerebro “no soportaría un golpe más”. Agradeció las muestras de apoyo recibidas y pidió oraciones para la recuperación de su hija.

