China registró un crecimiento económico del 5,4 % en el primer trimestre de 2024, una cifra superior a la esperada por los analistas, impulsada en gran parte por un fuerte repunte en las exportaciones antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses. La Oficina Nacional de Estadística del país (ONE) celebró el dato, aunque advirtió sobre la fragilidad de la recuperación y el complejo entorno internacional que enfrenta la economía china.
El crecimiento fue impulsado también por un aumento del 6,5 % en la producción industrial y un avance del 4,6 % en las ventas al por menor. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que esta mejora obedece más a una carrera contrarreloj de empresas que se apresuraron a cumplir pedidos antes del endurecimiento comercial con Estados Unidos que a una recuperación sólida.
La reciente ofensiva arancelaria impulsada por el expresidente Donald Trump ha reactivado tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. Mientras Washington impone tarifas de hasta el 145 % a productos chinos, Pekín respondió con un 125 % a bienes estadounidenses. Aun así, las autoridades chinas aseguran que su economía mantendrá la senda de crecimiento a largo plazo, aunque admiten que será necesario aplicar políticas más proactivas.
Pese a las señales positivas, los desafíos estructurales persisten: consumo interno débil, crisis inmobiliaria y un contexto global incierto. Las autoridades han reiterado su disposición al diálogo, pero también su firmeza en defender sus intereses. El futuro inmediato dependerá de si esta anticipada bonanza exportadora puede transformarse en una recuperación sostenida o si se diluye con el paso de los meses.

