Bolivia, 23 de agosto de 2024 – Los exministros del gobierno de Jeanine Añez, Roxana Lizárraga y Arturo Murillo, han protagonizado un enfrentamiento público, intercambiando graves acusaciones que exponen las tensiones y la corrupción dentro de ese gobierno.
Roxana Lizárraga, exministra de Comunicación, y Arturo Murillo, exministro de Gobierno, han dejado al descubierto las diferencias personales y políticas que arrastran desde su tiempo en el poder. Lizárraga, quien ha criticado abiertamente a Murillo en varias ocasiones, fue señalada por este último desde su detención en Estados Unidos. Murillo, quien cumple una condena de cinco años y ocho meses en una cárcel de Miami por soborno y lavado de dinero, acusó a Lizárraga de mentir y la responsabilizó de utilizar recursos estatales para fines personales.
Murillo afirmó que Lizárraga realizó más de seis viajes a Miami con fondos públicos para visitar a un amigo cercano sin el permiso de la Presidencia, lo que, según él, fue la causa de su destitución y no una renuncia voluntaria. Lizárraga, en respuesta, acusó a Murillo de haber arruinado la gestión de Añez y contribuir al regreso del «autoritarismo» en Bolivia.

